Travesía
Benno
Imagina tu primera clase de conducción, pero tu coche mide 12 metros, pesa 10 toneladas y vas sobre hielo negro con neumáticos de verano gastados. Más o menos así es llevar un cat.
Aprender a navegar es de verdad agotador y no tiene absolutamente nada que ver con unas vacaciones relajadas de playa. Matthias, que estaba conmigo en el entrenamiento de cat, me dijo que necesitó unas 10 semanas de chárter hasta sentirse seguro y relajado como patrón.

Esa es, entre otras cosas, la razón por la que hasta ahora nos hemos atrevido poco a salir de los puertos y solo hemos pasado media jornada manteniendo un poco la proa al viento. Otros motivos son el cansancio físico y mental, varios golpes y lesiones, además de averías y fallos constantes en los barcos.


En esas 6 semanas ya se han cambiado 2 alternadores, y en un barco, después del servicio, de hecho olvidaron rellenar el aceite de la caja de cambios. Al menos hemos conseguido avanzar casi 500 metros. Revisarlo todo siempre, aunque los bros se ofendan, los errores pasan.



En la tercera semana de chárter llega el momento y nos atrevemos con nuestra primera pequeña salida. De Sibenik a Kremik, donde pasamos una noche, luego a Jezera, donde nos quedamos dos noches, y después de vuelta a Sibenik. Creo que así debieron sentirse los astronautas del Apolo: completamente solos, en la inmensidad del Adriático.

Al amarrar en Jezera también cometo el primer error de principiante y entro de frente en el callejón, al cambiar a marcha atrás el viento de través me empuja sin piedad contra los barcos aparcados. Por suerte, he visto suficiente Epic Navigator.
Pongo punto muerto y me dejo llevar por el viento hasta un amarre libre y ancho. Nunca un marinero subió tan rápido a una bicicleta para correr hacia nuestra posición. Aunque como principiante en ese momento sea difícil, hay que ignorar a esa gente. Si sigues sus gritos y sus aspavientos e intentas salvar la situación de alguna manera a todo gas, entonces sí se vuelve peligroso. Así no pasa nada, solo queda ridículo y te conviertes en tema de conversación con la cerveza de después del trabajo. Pero al principio todo cuesta.

Al amarrar en Sibenik tuvimos casi la misma situación: viento de través de hasta 20 nudos. Esta vez lo intentamos marcha atrás y funcionó 100 veces mejor. El patrón del chárter incluso nos felicitó por nuestra maniobra. Estoy muy orgulloso, empapado en sudor y agotado.

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